La idea

eb92cc3994c647415701961f495449bdLa idea surgió hace unos meses entre unas profesoras inquietas que contagiaron rápidamente a otros su afán por revolver la clase y trabajar con los alumnos “de otra manera”. Dijo J.L. Sampedro que “para enseñar hay que tener cariño a las personas a las que se enseña y luego hay que provocarles para que sean ellos y no hechuras tuyas”, que “amor y provocación” son “la verdadera pedagogía”. Queríamos ver a los alumnos actuar, ser verdaderamente protagonistas de su aprendizaje; porque estábamos convencidas de que sólo cuando son ellos los que construyen, sólo cuando utilizan lo que aprenden aumentan verdaderamente sus competencias. La idea no era original: desarrollar las competencias a través del trabajo colaborativo, cooperando entre ellos y relacionando contenidos de distintas asignaturas. El objetivo, sin embargo, era de lo más ambicioso: mejorar en nuestros alumnos la competencia comunicativa, ofrecerles la oportunidad de trabajar en equipo y aprender investigando, desarrollar su pensamiento crítico, estimular su creatividad… Se nos ocurrió que les resultaría interesante comprobar que lo aprendido en una asignatura se podía utilizar en otra y que los recursos compartidos multiplicaban su productividad. Nos ilusionó la idea y empezamos a trabajar. El proyecto tenía que ser realista, así que hicimos recuento de nuestros recursos materiales y humanos, intercambiamos currículos, buscamos coincidencias en nuestros horarios, lo comunicamos a nuestros respectivos departamentos y… la idea se transformó en ALIA2. Antes de que empezara el curso las profesoras implicadas ya habíamos empezado a aprender. Éramos conscientes de que no podíamos enseñar nada que no hubiéramos experimentado primero. Compartimos implicación, entusiasmo e ilusión así como un continuo deseo de mejora. Apostamos por la transformación en la metodología, el trabajo cooperativo, la introducción de las nuevas tecnologías y, por supuesto, la planificación y organización del trabajo de manera coordinada del profesorado. Y así empezamos a planificar actividades conjuntas que permitieran razonar y reflexionar a nuestros alumnos y, al mismo tiempo, expresar y compartir emociones y experiencias.