Alicante: una provincia con nombre árabe

Buscando nombres con historia

Contar cómo eran las ciudades árabes de la Península en la Edad Media puede resultar muy interesante, pero aún lo es más si las imágenes ayudan a la imaginación. Leer un listado de topónimos de origen árabe puede ser incluso curioso si se reconoce alguno, pero es mucho mejor descubrirlos y, una vez descubiertos… ¿Por qué no investigarlos? ¿Por qué no contárselo al resto de la clase?

Empieza el viaje: somos ciudadanos de la Antigua Roma

En su primera aventura los alumnos ALIA2 de 2ºESO del IES La Mola se convierten en ciudadanos romanos por un día. En la clase de Sociales se han situado en el tiempo y han aprendido cómo vivían los habitantes del gran Imperio Romano. Han estudiado cómo era la sociedad, los lugares más importantes de las ciudades romanas, sus magníficas obras públicas… Han comprobado también que su lengua, el latín, se extendió por los territorios conquistados y se convirtió muy pronto en imprescindible para los hombres y mujeres que empezaron a poblar las nuevas ciudades romanas.

Las huellas de los romanos aún son visibles en muchas de las ciudades que los alumnos conocen y, por supuesto, en sus lenguas: el castellano y el valenciano son lenguas romances, dos evoluciones del latín del pueblo. Así que los ALIA2 lo han tenido muy fácil para meterse en la piel de patricios, plebeyos, esclavos, senadores, mujeres, soldados… Han viajado en el tiempo para contar en primera persona cómo es un día de su vida en la Antigua Roma. Son textos ficticios, inventados por ellos mismos. Han investigado, han aprendido, han utilizado herramientas modernas para viajar al pasado y, sobre todo, han utilizado su imaginación, y cuando uno viaja con la imaginación casi todo es posible.

Además, han investigado los nombres de aquellos dioses que aún hoy forman parte de nuestra cultura, los protagonistas de la mitología que inspira obras artísticas en la literatura y el arte. En la clase de Valencià han expuesto oralmente sus descubrimientos y se han ayudado con presentaciones de diapositivas elaboradas con distintas herramientas.

   

La idea

eb92cc3994c647415701961f495449bdLa idea surgió hace unos meses entre unas profesoras inquietas que contagiaron rápidamente a otros su afán por revolver la clase y trabajar con los alumnos “de otra manera”. Dijo J.L. Sampedro que “para enseñar hay que tener cariño a las personas a las que se enseña y luego hay que provocarles para que sean ellos y no hechuras tuyas”, que “amor y provocación” son “la verdadera pedagogía”. Queríamos ver a los alumnos actuar, ser verdaderamente protagonistas de su aprendizaje; porque estábamos convencidas de que sólo cuando son ellos los que construyen, sólo cuando utilizan lo que aprenden aumentan verdaderamente sus competencias. La idea no era original: desarrollar las competencias a través del trabajo colaborativo, cooperando entre ellos y relacionando contenidos de distintas asignaturas. El objetivo, sin embargo, era de lo más ambicioso: mejorar en nuestros alumnos la competencia comunicativa, ofrecerles la oportunidad de trabajar en equipo y aprender investigando, desarrollar su pensamiento crítico, estimular su creatividad… Se nos ocurrió que les resultaría interesante comprobar que lo aprendido en una asignatura se podía utilizar en otra y que los recursos compartidos multiplicaban su productividad. Nos ilusionó la idea y empezamos a trabajar. El proyecto tenía que ser realista, así que hicimos recuento de nuestros recursos materiales y humanos, intercambiamos currículos, buscamos coincidencias en nuestros horarios, lo comunicamos a nuestros respectivos departamentos y… la idea se transformó en ALIA2. Antes de que empezara el curso las profesoras implicadas ya habíamos empezado a aprender. Éramos conscientes de que no podíamos enseñar nada que no hubiéramos experimentado primero. Compartimos implicación, entusiasmo e ilusión así como un continuo deseo de mejora. Apostamos por la transformación en la metodología, el trabajo cooperativo, la introducción de las nuevas tecnologías y, por supuesto, la planificación y organización del trabajo de manera coordinada del profesorado. Y así empezamos a planificar actividades conjuntas que permitieran razonar y reflexionar a nuestros alumnos y, al mismo tiempo, expresar y compartir emociones y experiencias.